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Hola, mi queridísima Virgen de Torreciudad: Tú sabes que procuro ir todos los años a verte, a dar gracias y a pedir, a estar un rato contigo… Me he encontrado con la sorpresa de que, desde mi ciudad, te puedo mandar un mensaje y Te lo harán llegar tus cuidadores: con mucha fe, te pido por tres personas que necesitan tu ayuda G.D, M.R, M.H. Ya sabes cómo hacer con cada una. ¡Ah!, y me gustaría ir pronto a verte con un grupo de gente, a ver si me lo arreglas -como siempre haces-, para finales de junio y primeros de julio. ¡Hasta pronto, Madre mía, Muchos besos de esta hija que vive lejos!