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Virgen, ¡Madre! Estoy perdido. Necesito tu ayuda. Necesito Su ayuda. Hoy he faltado a misa y no sólo eso, he ofendido a Dios… Te pido ayuda. que mañana se cumpla el final alegre que tanto deseo yo y mi familia. Yo a cambio, y aunque sé que no es mucho, prometo cambiar. No volver a hacer nada de esto y a no volver a faltar a misa ningún domingo. Te quiero. Dile a Jesús que le quiero también, que le quiero con locura. Únicamente le fallo porque soy débil. Cambiaré desde ya; díselo también. Jesús ve mi corazón. Pidele de mi parte que me lo arregle. Que me lo cure con Su amor. Díselo y cuidame, Madre. A mí y a mi familia. Ayúdanos con más fuerza desde mañana.