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Madre mía Virgen de Torreciudad! Cuanto te llego a querer y lo cerquita que me siento de ti, especialmente, cuando estoy allí. Hoy tu sabes que es un gran día para las dos y para Jesús también, después de mucho pedirte, llorar, hoy lo va hacer. Ayúdale mi virgencita a que poco a poco se vaya dando cuenta de que Jesús no quita nada sino que lo da todo y que siempre perdona.