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Madre mía, ¡Virgen de Torreciudad! Hemos perdido a un gran Padre aquí en la tierra… pero hemos ganado un gran hijo allí en el cielo. Desde esta tierra aragonesa Juan Pablo II siempre estarás con nosotros.

Madre, espero volver pronto y solo te pido eso que tu ya sabes, que otra vez va mal. Ayúdame a ser fuerte y que esto no me haga tirar la toalla. Gracias!