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Gracias SEÑORA DE TORRECIUDAD por haber hecho posible que te visite esta Semana Santa. Ha sido la mejor Semana Santa de mi vida, puesto que me has ayudado ha reavivar mi fe, a aprovecharla, y he vivido miles de experiencias alucinantes. El viaje ha sido mejor de lo que yo esperaba y ha merecido la pena, aunque haya sido muy largo desde Jaén. También te quiero dar gracias por haber conocido a tanta gente, todas muy buenas personas. Por eso, Madre mía, te quiero y te pido que me ayudes a cumplir todos los propósitos que me he propuesto para este año. Ayúdame para hacerme mejor creyente y espero verte el año que viene si tu quieres. Un abrazo para tí y para Jesús allí en el cielo.