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MADRE, EN LA VISITA A TORRECIUDAD, AL PONERTE LAS VELAS, TE PEDÍA QUE INTERCEDIERAS A NUESTRO SEÑOR POR MIS HIJOS Y QUE UN DÍA VINIERAN CON NOSOTROS A DARTE GRACIAS. HOY TE SIGO PIDIENDO QUE INTERCEDAS POR SU CONVERSIÓN Y POR LA UNIÓN FAMILIAR. ¡AYUDALES A ENCONTRARSE CON NUESTRO SEÑOR Y SALVADOR!