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No tendré bastante con mi vida entera para darle gracias a Dios por todo lo que me ha dado.¡Cuántas veces he repetido esta frase estos últimos años! Y una vez más gracias, gracias Señor, por todas éstas cosas pequeñas de cada día, por tu amor, tu misericordia, porque tú moriste en la cruz por mí, por nuestra maravillosa Madre que siempre nos ampara bajo su manto, por ser capaz de verte al fin señor en cada persona que se cruza en mi caminar. Gracias por mi fe.