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Madre mía, como bien sabes, el viernes acabo los exámenes finales de la carrera, y quiero estar allí el sábado. Madre mía, espérame con los brazos abiertos, más abiertos que nunca. Bien sabes cual es mi dolor, mi agonía. Sólo te pido ayuda, paz, aunque sólo con mirarte, sólo con sentir tu corazón amantísimo me compensa todo. Muchas gracias.
Además acabo de enterarme de que habrá una Misa especial de San Josemaría, lo que todavía me da más alegría.