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Vinimos, Madre, como te prometí, el día 17 de enero, en Romería Familiar, con mi esposa y nuestro hijo de 1 año. Y en tus manos dejamos todas nuestras inquietudes, ilusiones, afanes, amores, alegrías, y también nuestras preocupaciones y trabajos,… ¡TODO! Volvimos con mucha paz, sabedores que no nos has dejado nunca, no nos dejas y no nos dejarás.

Gracias, Madre, por todo y como decía nuestro Padre, «etiam ignotis!»