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Tuve la oportunidad de visitar el Santuario de Torreciudad, días después de la Canonizacion de San Josemaría, y como dicen: hasta no ver, no creer.

Cuando llegué, me quedé impactada, es lo único que puedo decir. También gracias a San Josemaría nos sucedió algo padrísimo, durante la estancia en el Santuario.