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Señora, desde los 23 años mi vida, de un modo u otro, está vinculada a Torreciudad. Tengo 57 años en este momento. Han sido muchas las visitas y estancias en tu santuario: solo unas veces, la mayoría con mis hijos y esposa (no presente entre nosotros hoy).
Me agrada volver todas las veces que puedo. Me conforta el lugar y la estancia. Creo que es un sentimiento y una sensación que debemos de invitar a sentir a los demás, porque en ese silencio, uno se encuentra con Dios más fácil.
La contemplación de la creación desde los miradores, toda la belleza que se palpa, invitan al recogimiento y la reflexión.
Seguro que sabes de nuestra voluntad (de mi hijo y mía) de transmitir a través de la imagen éstas cosas que te digo. Ayúdanos.
Gracias por todos los favores que recibo de tu Hijo y de Tí, a pesar de mis infidelidades. Nadie como vosotros sabeis de mis tribulaciones. Gracias Madre. Joaquín