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Hola, me llamo Cristina y fuí a Torreciudad en 1997. Es un sitio realmente precioso. Me quedé realmente impresionada al ver la cantidad de gente que había acudiendo a la confesión. Sobre todo porque era mucha gente jóven. El ambiente realmente te inspira a hacér oración. Me he quedado con una memoria inolvidable que siempre ocupará un sitio especial en mi.