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Madre mía, tú que conoces mi familia y lo pequeños que son mis hijos, intercede por mí ante tu Hijo. Te suplico, aunque no lo merezco, que me abraces y se realice la curación de mi marido. Esta enfermedad ha sido un regalo para volver a los brazos del Señor y dar luz a nuestras vidas. Ayúdanos a vivirla con amor a Dios y suplícale a tu Hijo que obre el milagro de la curación. Le pido a D. Álvaro del Portillo y a Juan Pablo II que llegue esa curación, aunque no seamos dignos de ello estamos llenos de fe. En tus manos nos encomendamos, Señor, y tu voluntad aceptaremos con amor, sabiendo que es lo mejor para alcanzar la vida eterna junto a Ti.