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Madre: definitivamente, ¡fue increíble! Si es que nadie más que Tú sabe hacer las cosas tan perfectas… Escuchaste mis súplicas, Madre, y te lo agradezco en el alma. Ahora te suplico Virgencita, que lo que conseguí allí dé sus frutos…
Sigo pidiendote por él, que ahora, gracias a Ti, tiene nombre. Escucha, por favor, esa intención que con tanta devoción te estoy encomendando… Cada día noto que tu ayuda crece más… ¡¡MIL GRACIAS, Madre!! Ayúdame también a centrarme en los estudios. Que empiece y acabe todo de maravilla.
Una vez más, quiero ser incansable, te doy las GRACIAS Madre. Has estado ahí y lo he notado… Te quiero un montón.