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Gracias, Madre, por las alegrías recibidas en tu presencia. Te encomiendo especialmente a J.E.: por los frutos de su romería. Y también a mi hijo en su cuarto aniversario, para que sea muy fiel a su vocación y para que su nueva etapa y tareas sean para dar al Señor todo el honor y toda la gloria. Gracias Madre por todos los detalles y beneficios que recibo cada día. Llévame fuerte de tu mano cada instante y también a todos los que me rodean.