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Gracias Madre, millones de veces, por todos los beneficios que nos concedes a todos tus hijos. Gracias por tu intercesión de Madre, por tu paciencia, bondad, ternura, delicadezas. Que seamos siempre fieles a nuestra vocación y sepamos ser instrumentos eficaces para el Señor. Gracias a los Ángeles Custodios que nos guardan, rigen y protegen; a San José, a los Santos Apóstoles y a los Santos Arcángeles, a San Josemaría, a D. Álvaro, a tantos santos anónimos y almas del Purgatorio, que interceden y nos ayudan en nuestro camino hacia el Cielo. Gracias Madre por los beneficios que conozco y los que desconozco.
Gracias por llevarnos fuerte de tu mano. Gracias por los testimonios de estos primeros 80 años que me llevan a admirar tus maternales cuidados y hacerme muy pequeñita ante tanta grandeza. Madre, sigue mostrándote MADRE.