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ÍALUCINO, MADRE MIA! ¡Sabía que eras rápida, pero no tanto! ¡Nos has hecho el mejor regalazo de Navidad QUE TE PEDIMOS! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! Jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro haya sido abandonado de Vos. ¡TE QUIERO!