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Queridísima Madre de los Ángeles de Torreciudad. Te pido que me concedas una gracia express y supersónica, si me la concedes normal yo la acepto porque tú eres madre, pero menuda gracia sería. A lo que voy, que me enrollo. Ahora estoy sin empleo y me caso el 9 de mayo, alguno leerá esto, Madre, y dirá «¡Buff, con la crisis que hay, qué ingenuo»! Pero por eso te pido este milagro, que yo creo que no es muy complicado. Porque si reclusos de la cárcel se confiesan en tu santuario… Lo mío está más fácil ¡Ah, que mola mucho VirTo! (Virgen de Torreciudad para neófitos).