Skip to content Skip to footer

¡Madre! Hace ya casi un mes que acudí a Ti. Cómo somos los hijos que llamamos a gritos a nuestra madre cuando no podemos más. ¡Madre! Te necesito. Ni yo sé que me está pasando. Aquí sigo intentando ser fiel en la espera. Madre, encárgate Tú. Si Tú estás conmigo, si tú me ayudas, entonces no temo. Que haga siempre y en todo Su voluntad… y dile que si me dice cúal es, antes me pondré en camino (esto, Madre, díselo con una sonrisa, medio en broma…). Os quiero mucho, aunque a veces no os lo sepa demostrar. ¡Gracias!