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¡¡Madre mía!! Que sea lo que tenga que ser, tú sabes que yo prefiero otra cosa, pero si va a ser lo mejor, que sea así. Ayúdame a ver las cosas claras y, sobre todo, a ser una persona alegre, capaz de alegrar la vida a los demás aunque me cueste. Muchas gracias, madre mía, y dame fuerzas para saber seguir el camino que me teneis preparado.