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Desde muy lejos envío mis peticiones: Acordaos, piadosísima madre de Torreciudad y madre mía, que jamás se ha oído decir, que ninguno de los que hayan recurrido a Vuestro Socorro haya sido abandonado de Vos; animada por esta confianza a Tí acudo y pongo mi situacíón en tus benditas manos, escucha Madre a ésta tu hija, que te está pidiendo la solución de mi problema, que se haga la voluntad de tu Hijo amado. Gracias por tu auxilio y fortaleza. Te quiero y recuerdo mucho mis dos viajes a Tu Santuario, espero me ayudes a regresar nuevamente. ¡AYÚDAME, MADRE, SOY TU HIJA!