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Mi nombre es Marienma, estoy casada y tengo 2 hijos. En mi juventud hice mucho daño a mi familia y cometí muchos errores y graves, viví muy alejada de Dios. Pero el Señor, que es bueníiisimo y nos comprende y perdona, me concedió un deseo que me removió mucho por dentro: ya tenía un hijo y nos regaló a mi esposo y a mí a nuestra hija Edurne, que es un regalazo de Dios, e hizo que me fuera acercando más a Él. Cuando nació Edurne la bautizamos, y cuando llegó la hora de escolarizarla, elegimos un colegio católico para ella. Para mí la educación que reciban mis hijos es sagrada y es la mejor herencia que les podemos dar.

En septiembre de 2016 una amiga del colegio me invitó a ir a la Jornada de la Familia en Torreciudad. Yo recordaba el santuario porque de niña había ido con mis padres un par de veces y me hacía ilusión volver allí. ¡¡¡La Virgen ya me estaba llamando!!! Organizamos el viaje y nos fuimos para allá. Allí había muchíiiisima gente y recuerdo que iba muy ilusionada. A la primera persona que conocí cuando llegamos fue a la que me ha acompañado y ayudado tanto en este camino de conversión. La Virgen nos presentó allí y, gracias a ella, he dado grandes pasos en mi fe. Me ha acompañado, me ha formado, me ha orientado, aconsejado y comprendido, y me ha aguantado lágrimas también. ¡¡¡Una gran amiga!!!

Pasamos ahí el día y escuchamos al prelado del Opus Dei, que en ese momento era don Javier Echevarría, y me quedé con un consejo que dio: que lleváramos un crucifijo en el bolsillo o bolso y lo acariciásemos de vez en cuando o cuando las cosas se ponen feas o hay un problema, que acudiésemos a Él. Yo, cuando regresé a mi ciudad, compré uno de madera, no se me olvidó. Estando allí, le pedí a la Virgen por dos personas que conocía y que estaban con cáncer, bastante mal, y hoy todavía están con nosotros y muy recuperadas. Sé que la Virgen nos echó un capote.

Cuando acabó la jornada, que mi esposo aguantó como un campeón, porque él no ha recibido formación católica ni está bautizado, nos fuimos a tomar algo al pueblo más cercano, y allí me presentaron a un sacerdote que, días después, lo iba a encontrar en el colegio de mi hija y que iba a ser la mano de Dios en mí. La amiga que conocí en Torreciudad me comentó el tema de la confesión unos días después. Yo no me había confesado desde que hice la comunión y me daba mucho apuro. Ella me acompañó y me dio el empujón, necesario porque yo sola no hubiera entrado en el confesionario, ni de broma. Pero sí que, por un lado, tenía ganas de limpiar todo eso que llevaba encima y me pesaba mucho; y tenía un deseo de hacer las cosas bien y de que todo lo malo que había hecho, me fuera perdonado. Al final, entré al confesionario, mi confesor sería el sacerdote que conocí en Torreciudad. Encontré ahí alguien que me acogió con mucho cariño y comprensión, que me escuchó, no me juzgó y me aconsejó. Salí de allí, feliz, perdonada, nueva, limpia… A partir de entonces, me confieso frecuentemente, cada vez que nos confesamos el Señor nos da un gran abrazo y nos recoge con mucho amor. Él sufre con nosotros, no nos deja solos ante el peligro, siempre va de la mano con nosotros mientras no le soltemos.

En el verano siguiente reservamos unos días en un camping en El Grado y nos acercamos a Torreciudad. Necesitaba ir a ver a mi Madre, agradecerle todo lo que había pasado en un año, los regalos que Ella me había dado y pedirle que siguiera conmigo, agarradita de mi mano y que no me suelte nunca. Y, por supuesto, por mi familia, el primero mi marido, que es buenísimo y necesita la fe. Continúo este maravilloso camino de conversión con mucha ilusión, aunque no es fácil en esta sociedad actual, pero intentando ser una pequeña luz en la oscuridad. Y espero pronto poder volver a visitar a mi hermosa Madre en Torreciudad. Un saludo.

 

9 Comments

  • José
    Posted 23 de enero de 2020 19:34 0Likes

    Gracias Marienma por confiarnos tu testimonio. Me ha gustado y reconfortado mucho

    Aparte del sacerdote Quien realmente nos espera en el confesionario es Jesús

    Me alegra haberte conocido y espero seguir profundizando en nuestra amistad y que cada vez sea más cercana y menos virtual

    José

  • Ines Iriberri
    Posted 23 de enero de 2020 21:56 0Likes

    Muchisimas gracias. Que Dios te bendiga y a tus hijos y familia.

  • Dolors
    Posted 24 de enero de 2020 12:50 0Likes

    Muchas gracias por compartir tu relación con la Madre Más Grande …y Más Guapa!!!

  • María del Carmen
    Posted 26 de enero de 2020 00:28 0Likes

    Me ha encantado tu testimonio.
    Dios siempre nos espera con los brazos abiertos. Su misericordia es infinita.
    Sin duda q tu marido tendrá la fe. Esperalo confiada . Confialo a la Madre. Ella lo iluminara. Pido por vosotros. Un beso fuerte

  • Inės Iriberri
    Posted 26 de enero de 2020 21:00 0Likes

    Muchisimas gracias por contarlo. Así ayudas a quién quizá esté en situación similar y no sepa por dónde empezar.

  • Martha Reyes
    Posted 27 de enero de 2020 05:15 0Likes

    Gracias por tu testimonio lo contare a mis amigas. Cuenta con mi oracion por los milagros de conversaciones que estas E ncomendando a Nuestra ,madre de Torre Ciudad .y felicidades por todo lo que has recibido .

  • Mari carmen castro
    Posted 9 de febrero de 2020 18:45 0Likes

    Gracias y mil veces gracias,La Virgen es Madre queda dicho todo

  • Ana Minguella
    Posted 9 de febrero de 2020 20:09 0Likes

    Marianma querida, «la Rectora» de Torreciudad te lleva en volandas hacia Ella, es decir, ¡hacia su Hijo! Y tu marido va detrás, ya veras ya… Gracias no solo x tu testimonio sino sobre todo x la sinceridad y sencillez con que lo has contado. ¡Cómo me gustaria conocerte!

  • Rafa Espinosa
    Posted 9 de febrero de 2020 21:39 0Likes

    Un fuerte abrazo Familia ¡¡¡ y gracias por tus palabras Marienma: «cada vez que nos confesamos el Señor nos da un gran abrazo y nos recoge con mucho amor. Él sufre con nosotros, no nos deja solos ante el peligro, siempre va de la mano con nosotros mientras no le soltemos.»

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