Skip to content Skip to footer

Gladys Otín dirige la Coral de Almudevar desde su fundación hace diez años. Con una amplia base académica adquirida en los conservatorios del Liceo, Zaragoza y El Escorial, esta titulada superior de Piano impulsa la actividad musical de la localidad oscense, trabaja por la consolidación de la Coral y piensa que la música coral necesita más promoción. Este fin de semana ha sido intenso, con un intercambio con la Coral de Alcañiz y su actuación en el santuario de Torreciudad.

“La Coral intenta llevar el nombre de la localidad por numerosos lugares y ser cauce para la expresión cultural y musical de Almudevar, aunque en ocasiones no resulta fácil, sobre todo para lograr una continuidad en los ensayos”. Hoy la Coral cuenta con veinte voces y su directora quiere ampliar la base.

Gladys imparte clases de música en una escuela de Zaragoza y en Almudevar, donde la coral cuenta con ayudas del Ayuntamiento, que se añaden a lo que reciben por las actuaciones. En su opinión, “sería muy interesante que el Gobierno de Aragón recuperara los ciclos corales, que te ofrecían unas actuaciones seguras, que te animaban mucho, te daban a conocer y te servían de cauce de relación con las demás corales. Esto, cuando empiezas, es muy importante”.

Gladys forma parte de la cantera de jóvenes directores formados en las aulas del Instituto Aragonés de Canto Coral, que dirige Enrique Azurza: “fue una gran experiencia, aprendí mucho en las clases, recuerdo por ejemplo las de canto con Pilar Andrés, y realmente es una idea muy buena. Canté mucho con ellos, y del Instituto salen muy buenos directores de coro, que llevan a cabo una labor estupenda en tantas localidades, como pueden ser Jaca, Monzón, Huesca, Graus, donde destaca el trabajo que ha dejado David Tellechea”.

Gladys piensa que “una coral en una localidad pequeña une mucho, y tiras para arriba de un ocasional conformismo cultural, que hay que combatir, replanteando tus gustos y aficiones, tus horarios. Creo que todos necesitamos un revulsivo que amplíe nuestro horizonte, que combata la pereza de lo más fácil, veo gente joven que no se acerca, que no participa en las cosas, que no se les ve. Esto, aplicado a la música, se concreta en procurar vencer esa resistencia inicial, porque en realidad les gusta, pero creen que la música coral es para otras edades”.

En cuanto a su actuación en Torreciudad, dice que “aquí da gusto cantar, nos vamos muy contentos, no sólo por la emoción de cantar la Salve de Almudevar, sino también por la acogida, la sonoridad que hay en el santuario y la profesionalidad de la organista Marisol Mendive, acostumbrada a recibir tantos coros: nos entendemos muy bien”.