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Noelia Torres (Graus, 1980) dirige la Coral de Graus desde enero, comenta que “alguien tenía que continuar tras el fallecimiento de nuestro insustituible y querido David Tellechea”. Torres apunta que “aún no nos hacemos cargo de su ausencia”, pero se muestra muy animada en su “contribución a potenciar la actividad cultural de Graus”. Recientemente dirigió la Coral en su actuación en Torreciudad, donde apoyó firmemente “la celebración de ciclos como Clásicos en la Frontera, que lleva la música a localidades que no disponen fácilmente de estas actuaciones”.

Noelia reconoce un antes y después de David Tellechea, “alguien tenía que suplir, porque queríamos que la coral siguiera adelante, y nos planteamos seguir o dejarlo. Afortunadamente, creo que hemos acertado, aunque nos cueste esfuerzo”.

Recuerda que “David siempre nos incitó hacia la música y nos llevó hasta los cursos de dirección del Instituto Aragonés de Canto Coral (IACC), donde me he formado como directora de coros”. Explica su designación como directora porque “soy la que más estoy en Graus y tengo otros estudios, ya que estudio piano y Magisterio Musical en la Universidad. También he hecho cursos de introducción al órgano con Soledad Mendive”.

Noelia piensa que “hay tiempo para todo, aunque haya que apretar, de forma que puedas compaginar estudio y dirección, disfrutando con las clases de profesores de gran categoría, como Pilar Armijo. En Graus me dio clase Francisco José Codera y en los cursos de dirección Nuria Hernández, Enrique Azurza y Marcos Castán, subdirector del IACC”.

Recuerda que la coral se creó en torno a 1984, primero la llevó el párroco, y David estuvo desde 1987. “Es muy duro sustituirle y creo que no nos hemos hecho cargo de que nos falta, y duele, todo el mundo que le conoció reconoce unánimemente su calidad humana y profesional”.

Con emoción y los ojos humedecidos, Noelia señala que “era mi padre musical, es un hueco muy difícil de suplir”. Habla de un reto, en el sentido de que “queremos animar para que se apunte gente joven e incluso también mayor, ya que estamos empezando una nueva etapa, aunque no partimos desde cero”. Aclara y tranquiliza que “no hacen falta grandes voces, no es necesario saber música, es querer, probar, de este modo mucha gente con buena voz conoce una dimensión nueva y apasionante”.

El perfil de la Coral de Graus es de cantores de 15 años hasta de 50-60 años, algunos jubilados, pero se combinan bien, y la gente está muy unida y nos lo pasamos muy bien. Solemos hacer los ensayos en días y horarios asequibles, cuando ya la gente ha cerrado los comercios, intentando que las ausencias sea mínimas, que es un problema cuando es un coro de aficionados”.

Con 22 años, no sabe con certeza si es la directora más joven en Aragón, aunque “sí formo parte de la cantera que ha salido del IACC, que ha sido el único que ha apostado por la dirección coral, que ha visto que había gente con ánimo de cantar. La Federación Aragonesa de Coros y el IACC proveen de directores en sitios donde los solicitan y esto es una gran cosa, es un gran instrumento”.

En cuanto a los temas económicos, destaca el apoyo del Ayuntamiento de Graus, que facilita el local de ensayo, y “ tenemos una asociación que lleva todo el tema de la financiación. Cuando vienen corales y hay encuentros, el Ayuntamiento nos deja el albergue municipal para alojarlos”.