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Cabra, Córdoba, Andalucía

 

Fieles de la parroquia de la localidad de Cabra (Córdoba), organizaron una peregrinación a mediados de 2005 para traer a su Patrona. Posteriormente, el día 28 de junio de 2008 la Asociación Cultural y de Turismo «Peñón de la Beata» depositó esta imagen, que sustituyó a la anterior.

 

INFORMACIÓN SOBRE ESTA ADVOCACIÓN

La venerada imagen de Nuestra Señora de la Sierra es patrona de la ciudad de Cabra (Córdoba), España, desde el año 1908 y alcaldesa perpetua desde el 8 de septiembre de 1958. Su Coronación Pontificia fue en 2005 tras varios intentos no consensuados a inicios y mediados del siglo XX. Fue pues coronada canónicamente con carácter pontificio, por privilegio otorgado por S.S. el Papa Juan Pablo II, el 4 de junio de 2005, en una ceremonia a la que asistieron más de 15.000 personas, presidida por el entonces Obispo de Córdoba, Monseñor Juan José Asenjo Pelegrina.

La historia se remonta a los comienzos del cristianismo, el santo Isicio o Hesiquio, discípulo del apóstol Santiago, desempeñando funciones episcopales, entró en Egabro (actual Cabra) predicando las doctrinas del Evangelio, siendo recibido por sus moradores con gran entusiasmo, entonces les mostró y entregó una imagen de la Santísima Virgen, que labrada por el propio evangelista San Lucas le había dado San Pablo, recibiéndola los habitantes de Egabro con gran alegría. Esta imagen fue primeramente colocada en una casa, y luego, cuando fue destruido el templo a la diosa Fortuna y edificada en su lugar una iglesia, en ella fue colocada y venerada. El décimo obispo en ocupar la sede episcopal egabrense fue Arcesindo y a él se le atribuye la ocultación de la imagen de la Virgen en una cueva de la Sierra, en el año 714, cuando ante la invasión musulmana, en la batalla de Guadalete, cayó la monarquía visigoda con su último rey Don Rodrigo, en manos del Islam.

Siguiendo la tradición legendaria, poco antes del año 1240, la imagen de Nuestra Señora de la Sierra pudo ser encontrada por un cautivo cordobés que había escapado de su cautiverio al proponerle insistentemente su amo que renegara de su fe católica y abrazara el islam. El lugar del hallazgo fue una gruta que está situada en lo alto de la más escarpada cara del picacho de la Sierra de Cabra. La misma cueva donde fue ocultada en siglos anteriores. El 15 de agosto de 1240 las tropas de Fernando III el Santo recuperan la villa de Cabra para la corona castellano-leonesa, es entonces cuando el cautivo se apresura a bajar a la villa recién conquistada para contar al rey lo que le había sucedido. En vista de lo que le habían contado el Rey consultó al obispo de Córdoba, Lope de Fitero y decidieron encaminarse en comitiva al picacho a orar ante la Virgen. Una vez habían orado ante la sagrada imagen le ofrecieron la bandera de combate y la caja guerrera que habían arrebatado a los moros en la batalla.

La leyenda y la tradición hablan de una imagen escondida en el siglo VIII cuando la ciudad era sede del episcopado visigodo de Egabro. El obispo Arcesindo, siguiendo la narración tradicional, ordenó esconder a la imagen por temor a que fuera destruida por los invarores mahometanos y lo hizo en aquella gruta en la que luego, más de cinco siglos después, se apareció milagrosamente al cautivo.

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