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Cáceres, Extremadura

 

Un grupo de peregrinos cacereños viajó hasta Torreciudad para depositar esta imagen de su Patrona el día 30 de junio de 2005, dentro de un periplo por la Ruta Mariana.

 

INFORMACIÓN SOBRE ESTA ADVOCACIÓN

La talla de la Imagen de la Virgen de la Montaña puede situarse cronológicamente entre los años 1620 y 1626. Fue encargada por el eremita, iniciador del culto, Francisco de Paniagua y el clérigo Don Sancho de Figueroa, fundador de la Cofradía. Aunque es de autor desconocido, guarda similitudes estilísticas con la imaginería sevillana del siglo XVI y que algunos talleres mantienen durante el siglo XVII. Son tallas similares las de la Virgen del Pilar de Zaragoza y la de los Desamparados de Valencia.

Francisco de Paniagua, eremita nacido en el último tercio del siglo XVI en Casas de Millán, provincia de Cáceres, fue el iniciador del culto a Nuestra Señora de la Montaña, en un principio bajo la advocación de Nuestra Señora de la Encarnación y de Montserrat. Paniagua construyó una cabaña en la Sierra de la Mosca, lugar al que se había retirado para vivir su fe, aprovechando el abrigo de los peñascos más altos y colocando, en el saliente de una roca, la imagen de la Virgen.

El culto a la Virgen de la Montaña existió prácticamente desde la erección de la ermita, participando activamente el concejo de las fiestas de la Virgen y, muy especialmente, cuando era bajada a la ciudad. En 1688 acordaron, por primera vez, declararla “Patrona de Cáceres”. En 1776 nuevamente se tomó el acuerdo, en sesión de 3 de enero, de nombrar co-Patrona de la villa a Nuestra Señora de la Montaña “mediante la mucha y grande devoción que este pueblo tiene a Nuestra Señora.