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Luna, Zaragoza, Aragón

 

Esta imagen fue entregada el 25 de marzo de 1999 por la Fraternidad de los Monjes de San Benito, del Santuario de Monlora.

INFORMACIÓN SOBRE ESTA ADVOCACIÓN

El santuario de la Virgen de Monlora es sin duda el lugar que más acapara la devoción de las gentes de Luna y su comarca. Monlora se halla a cuatro kilómetros del casco de la población, sobre un monte a 760 metros de altitud desde el que se domina el paisaje de esa área de las Cinco Villas, hasta los lejanos Pirineos o la inconfundible silueta de los Mallos de Riglos es sin duda el lugar que más acapara la devoción de las gentes de Luna y su comarca. La historia de Monlora es sinónimo de fervor religioso de los habitantes de la zona. Según la tradición, un 21 de febrero la Virgen se apareció sobre una carrasca a un pastor, hace ya más de ochocientos años como cantan los Gozos, a quien encargó la construcción de un templo para ser venerada. Esta carrasca fue víctima del paso del tiempo y de la devoción de los fieles quienes se llevaban ramas y trozos de corteza por su poder curativo. Actualmente frente al edificio hay un ejemplar de carrasca plantado en 1928 en recuerdo al original donde según la tradición se apareció la Virgen de Monlora. En un principio se nombraban dos ermitaños que velaban y cuidaban de la Virgen y su ermita. Vivían en una casa junto al templo, la Casa de los velantes o Casa de la Villa y vivían de limosnas y productos del huerto que ellos mismos cuidaban.

La fama de la Virgen de Monlora se extendió y el número de peregrinos aumento de tal forma que se hizo necesaria una reforma ante la imposibilidad de atender sus necesidades tanto de hospedaje como de asistencia espiritual. Entre los frailes que habitaron el monasterio, fray Diego llevó una vida de santidad y tras su muerte en 1532 fue venerado en la comarca alcanzando la fama de santo. Uno de sus huesos fue llevado a Monlora como reliquia para interceder ante la Virgen en casos de enfermedades y al agua tocada con esta reliquia se le atribuyen numerosos casos de curación mostrándose especialmente eficaz como remedio para las enfermedades y epidemias de los ganados. Además de la Virgen de Monlora y la vinculación del lugar a la orden de San Francisco, elementos claves de este lugar sagrado son el agua y los gozos; el agua milagrosa atrae a peregrinos y pastores y los gozos a la Virgen actúan como medio de divulgación. Los hechos milagrosos atribuidos a este agua indican que el área de influencia del Monasterio de Monlora ha traspasado las fronteras de las Cinco Villas, desde tierras del Moncayo hasta los valles pirenaicos y desde la Hoya de Huesca hasta Navarra, llegando a lugares más lejanos en Logroño y País Vasco.