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Para una gran parte de la sociedad Santiago Martín es el sacerdote de la televisión. Licenciado en Biología, Teología Moral y Periodismo, madrileño de nacimiento (1954) se hizo popular a través del programa « Testimonio », emitido por TVE durante 15 temporadas hasta el año 2001. De aquella época le nace la obligación de poner en marcha una asociación con el objetivo de difundir la espiritualidad del agradecimiento prestando servicios sociales a los marginados. Es lo que ahora se conoce como Franciscanos de María, movimiento de espiritualidad presente en varios países del mundo.

Recientemente ofició la Jornada del Rosario celebrada en Torreciudad, presidida por la imagen peregrina de la Virgen de Fátima en conmemoración del 90ª aniversario de las apariciones. Aunque el sacerdocio es su vocación, el periodismo fluye por su venas y, de hecho, sigue enchufado a la gran pantalla, dirigiendo y presentado un programa en la cadena EWNT, emisora de televisión de la religiosa Madre Angélica.

Pregunta: La programación religiosa católica tiene más del doble de cuota de pantalla que todo el resto de programas de «La 2» (según los últimos datos de Sofres), en la misma franja horaria.
Santiago Martín: Vivimos en una sociedad en la que cada vez las posturas están más claras y, por lo tanto, el católico practicante, con todo lo que le está cayendo encima, cada vez se hace más orgullosamente católico practicante. Cuando ya no tienes motivo de apoyo externo evidentemente si sigues acudiendo a misa es porque estás muy convencido y buscas programas que apoyen tu fe. Por eso, creo que tienen más éxito los programas religiosos o medios de comunicación específicamente religiosos, como Radio María o la Cadena de Televisión de Madre Angélica. Me parece que es un fenómeno de que las minorías católicas cada vez son más conscientes de su fe y buscan fortalecer esa fe que no encuentran en el ambiente.

P: Como experto y profesional del mundo de la comunicación, ¿por qué le cuesta a la Iglesia hacer entender sus mensajes?
S.M.: La Iglesia trata de comunicar principalmente el mensaje del Amor, que necesariamente implica sacrifico, y la sociedad está en un proceso de hedonismo acelerado, abiertamente en contraposición con lo que se plantea. Este mensaje no es entendido por los católicos no practicantes porque lo que quieren oír es lo que les gusta, lo que les apetece y pide el cuerpo.

En cuanto a los mensajes a los católicos practicantes te diría que a muchos sacerdotes quizá nos falta una mayor capacidad para explicar de forma comprensible el Evangelio. Hay una sensación general de que las homilías son un tostón, que la gente no se entera, lo cual no quita que haya muchas y hermosas excepciones. En algunos casos el mensaje no es entendido porque no sabemos expresarlo bien, no tanto porque no estemos diciendo bien el mensaje sino porque no sabemos expresarlo de una manera que pueda ser entendido por los hombres de hoy.

P: ¿Echa de menos la presencia de profesionales de la comunicación eclesial en el paisaje mediático?
S.M.: Los grandes medios de comunicación, en general, no tienen una persona o un equipo especializado en este tema y se necesita personas que sepan de qué va, que sigan habitualmente este tipo de información y exclusivamente los temas eclesiásticos. Ya no hay, en general, personas especializadas porque los medios no las buscan, porque no les dan un espacio para publicar, solamente es noticia o encuentran espacio aquellas noticias ligadas con el hecho religioso que están ligadas con el escándalo. No se valora y me parece un grave error porque la religión interesa a muchísimos miles de personas.

Por otro lado, los temas religiosos han ido perdiendo relevancia en los últimos años y los grandes medios de comunicación han ido incluyéndolos como un elemento más de los área de sociedad, que en muchos casos parece más un área de suciedad; donde se meten los escándalos. Esto ha llevado a que la noticia religiosa solo sea tal en la med