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El 7 de abril de 1970, san Josemaría Escrivá vino en peregrinación a Torreciudad, cuando las obras del nuevo santuario apenas llevaban iniciadas un par de meses. Llegó hacia las once de la mañana procedente de Zaragoza, donde había visitado a Nuestra Señora del Pilar. Decidió empezar su romería hasta la antigua ermita desde un kilómetro antes. Y quiso hacerlo caminando descalzo, como los antiguos romeros de la comarca. Como recuerdo de ese peregrinaje, tiempo después se colocó un crucero que remata una columna de piedra, en cuya base una inscripción recuerda la fecha del evento.

Rezó los misterios dolorosos, gloriosos y gozosos del Rosario con las personas que le acompañaban y también dirigió a la Virgen otras oraciones. El camino duró casi una hora. Al llegar a la ermita, san Josemaría entonó la Salve y rezó de rodillas el Bendita sea tu pureza.

Encendió unas velas a Nuestra Señora y dejó escrito en un libro de firmas: Madre mía y Señora mía de Torreciudad, Reina de los Ángeles, monstra te esse Matrem y haznos buenos hijos, hijos fieles. Torreciudad, 7 de abril de 1970.

Después de saludar a la santera y a los trabajadores y bendecir las obras, se despidió con estas palabras: Gracias por el cariño que habéis puesto cuidando a la Virgen. Porque aquí se viene por amor a la Virgen.