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Esta familia madrileña siguió la costumbre de atar una cinta junto a la imagen de la Virgen Desatanudos que tenemos en el santuario. Los peregrinos escriben en esas cintas los « nudos » de su vida (problemas, enfermedades…), con el ruego de que Santa María los desate. Ellos pidieron por la salud de una amiga que tenía una grave enfermedad.