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La Virgen del Claustro, patrona de Tarragona, protagonizó hoy en el santuario de Torreciudad la clausura del mes de mayo, en la fiesta de la Visitación de la Virgen, en un día multitudinario y de intenso calor, y en el que unos quinientos romeros acompañaron a la patrona en su peregrinaje a tierras altoaragonesas. Junto a vehículos particulares, llegaron ocho autocares con peregrinos de Tarragona, Falset, Tivissa, Mora y Valls.

Después de las peregrinaciones que trajeron a las patronas de Tortosa y Reus hasta el santuario de Torreciudad, Tarragona suma hoy a la Galería de advocaciones marianas una reproducción de la Mare de Déu del Claustre, obra del escultor Eustaquio Vallés y que fue llevada en procesión por la explanada del santuario hasta el interior del templo.

La preciosa reproducción de Nuestra Senyora del Claustro mide unos 40 cms. y convocó también la plegaria de otras expediciones de otras ciudades que llegaron para vivir la fiesta mariana y “recitar el rosario”, “que es contemplar con María el rostro de Cristo”, expresión de Juan Pablo II que recoge el magnífico y útil folleto editado por la Confraria organizadora y distribuido a todos los participantes.

Abría la procesión de entrada el grupo de Ball de Bastons, seguido por el Grupo dels Diumenges del Cor de la Catedral de Tarragona, que cantó la Salve, una vez que la presidenta de la Cofradía, María Luis Bertrán, y el rector del santuario de Torreciudad, Javier de Mora-Figueroa, dieran la bienvenida. Especial solemnidad tuvieron también el canto de los Gozos de la Virgen y del Ave dedicado a la Mare de Déu del Claustre.

La presidenta destacó su “satisfacción y alegría por haber venido, y con tanta gente, lo que es señal de la secular devoción y cariño de los tarraconenses hacia su patrona”.

El acto central de la peregrinación fue la eucaristía, concelebrada por varios sacerdotes, entre otros, Mn. Ramon Gallissà, Consiliario de la Cofradia de la Virgen del Claustro de Tarragona y Canónigo administrador de la capilla de la Virgen del Claustro de la Catedral de Tarragona. Concelebraron también sacerdotes procedentes de distintas parroquias de la ciudad entre los que se encuentran dos rogacionistas del Santuario del Loreto de Tarragona.

Después de transmitir la bendición del Arzobispo y la unión del Cabildo catedralicio hacia la peregrinación, Mon. Gallissà encareció el rezo de la devoción mariana por excelencia, “con el rosario que cada peregrino ha recibido”, “en el Año del Rosario que estamos celebrando para conmemorar el 25 aniversario del pontificado de Juan Pablo II, que se cumplirán en octubre”.

Ofrendas

Las ofrendas presentadas ante las advocaciones del Claustro y de Torreciudad constituyeron un momento de especial emoción, realizado en el presbiterio del templo y que recogió el rector.

La Presidenta entregó una ramo de flores, mientras que el Gremi de pagesos hizo entrega de frutos de la tierra. El de pescadors llevó frutos del mar y un grupo de la Ribera de l’Ebre ofrendó frutos secos del campo. Igualmente el Puerto de Tarragona hizo entrega de una placa a la Virgen, y la Associació Cultural Trasmall ofreció el trofeo obtenido en el Concurso Internacional de la Canción organizado por el Club Carena de Barcelona. La última ofrenda fueron el pan y el vino para la Misa.

En la explanada el Grupo Ball de Bastons ofreció distintos bailes. Su presidente Francesc García, explicó su antigüedad -siglo VII-, así como su composición de 16 picadores, y sus dos grupos que representan los payeses de la parte alta de la ciudad y el azul del barrio marítimo.

El programa de la peregrinación concluyó por la tarde con el rezo del rosario por la explanada del recinto y la Virgen llevada en andas, para terminar en el interior del templo, donde se celebró un solemne acto eucarístico.

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